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Underground Football | lunes 27 de febrero del 2017

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Las barras bravas colombianas desde dentro

Las barras bravas colombianas desde dentro
Jorge Mancera

La historia de Colombia ha estado enmarcada por la violencia. Guerras civiles, guerrillas y el combate al narcotráfico son ejemplos del pasado conflictivo de un país que hoy en día busca alcanzar la paz y borrar la imagen negativa que se tiene a nivel internacional. Y el fútbol, tampoco ha escapado de la violencia. Durante la época los 80’s imperó el ‘narco-fútbol’, donde los grandes capos buscaban que los equipos bajo su respaldo se convirtieran en dominadores de la liga, sin importar el costo que tuviera. La sed de poder llevó a que se cometieran asesinatos como el de Álvaro Ortega, árbitro colombiano, en 1989 o de Andrés Escobar, seleccionado colombiano en el Mundial de 1994 ejecutado el mismo año.

Las barras bravas colombianas destacan como una de las más violentas de la región

Sin embargo, los principales exponentes de la violencia en el balompié han sido las barras bravas, nacidas en Argentina y ‘exportadas’ a Colombia durante la década de los 90. Aunque el país ‘cafetero’ fue uno de los últimos en Sudamérica en introducir este modelo, sus barras destacan de manera negativa como unas de las más violentas de la región.

Bogotá fue el escenario donde aparecieron las primeras barras bravas colombianas. Los Comandos Azules, de Millonarios, y la Guardia Albirroja Sur, de Santa Fe, dieron inicio a este tipo de agrupaciones, donde los cantos ofensivos hacia el rival y los enfrentamientos antes, durante y después del partido suelen ser característicos. Posteriormente aparecerían Barón Rojo, del América de Cali; Frente Radical, del Deportivo Cali; Los del Sur, de Atlético Nacional; y Rexixtencxia Norte del Independiente Medellín, así como una diversidad de barras de equipos de menor popularidad a nivel nacional.

Elaboración: Irati Prat. Underground Football.

Elaboración: Irati Prat. Underground Football.

Uno de los principios rectores dentro de estas agrupaciones es el ‘aguante’, entendido como la resistencia, ya sea durante el partido a través de saltos y cánticos, o en los enfrentamientos fuera del estadio con los rivales. Para las barras el ‘aguante’ es primordial, ya que sirve para diferenciar al valiente del cobarde y es motivo de orgullo en los cánticos donde se menosprecia al rival, ya que se considera sin ‘aguante’.

Para intentar erradicar los problemas de violencia, funcionarios de gobierno y de la Dimayor han establecido medidas de seguridad

Esta necesidad de demostrar valentía y resistencia a través de la violencia ha orillado a que hayan muerto más de 80 aficionados entre 2004 y 2015 como producto de los combates entre barras bravas. Los intentos de la liga, los clubes y la policía por atacar este problema han sido infructuosos; en partidos catalogados como de “alta peligrosidad” se prohíbe el ingreso de barras visitantes y se realiza un despliegue policial que en ocasiones involucra alrededor de 2.500 efectivos para supervisar las acciones dentro y fuera del estadio. A pesar de ello, en diversas ocasiones las barras logran evadir a las autoridades y enfrentarse con sus rivales. Para intentar erradicar el problema, funcionarios de gobierno y de la Dimayor han establecido medidas que se suman a las anteriores, entre las que están la carnetización de los hinchas y la implementación de cámaras en los estadios, que se suman a las suspensiones de partidos y castigos económicos y deportivos para los clubes cuyos hinchas participen en actos violentos.

Sin embargo, entre los miembros de las barras existen opiniones divididas sobre las medidas. Felipe Muñoz, integrante de Los del Sur, explicó al diario colombiano El País, que la idea de carnetizar a los miembros es “frágil e inocente”, ya que solo actuaría como un reemplazo de la cédula de ciudadanía. Líderes de las barras del Deportivo Cali y Once Caldas afirmaron para el mismo diario que las medidas eran correctas, aunque señalaron también la necesidad de invertir en programas de educación para los hinchas: “No ganamos nada con carnetizar a un muchacho y no ofrecerle nada para que se supere, para que salga adelante” declaró John Jairo Vázquez, miembro de Holocausto Blanco, barra del Once Caldas, a El País.

LA BARRA DESDE DENTRO: LA ”GUARDIA ALBI-ROJA SUR” DE INDEPENDIENTE SANTA FE

Durante mi estadía de cinco meses en Colombia tuve la oportunidad de ver en vivo a Atlético Nacional, Independiente Santa Fe y Millonarios de Bogotá, tres de los equipos más ganadores y con mayor arrastre de afición en el país. En el caso de Santa Fe, coronado hace unos días como campeón del fútbol colombiano, pude presenciar tres de sus partidos, dos de ellos frente a Atlético Nacional, en temporada regular y semifinal, y otro frente a Independiente Medellín, en cuartos de final. La curiosidad (y el que fuera la localidad más barata) me llevaron a presenciar un partido con la “Guardia Albi-Roja Sur”, barra oficial del club, ubicada en la tribuna Lateral Sur, y los otros dos con miembros de la “Guardia…” que se ubican en la tribuna Lateral Norte. Durante los 90 minutos de ambos partidos los miles de aficionados que colman ambas laterales cantan y alientan a su equipo, además de aprovechar para desafiar e insultar a sus rivales, estén o no enfrente.

Una gran variedad de cánticos de la “Guardia…” hacen mofa de los aficionados de Millonarios, Nacional o América de Cali, tachándolos de cobardes, maricones o “gallinas”. La división que existe entre regiones en el país se ve también marcada en los cantos de los hinchas capitalinos, que se refieren a los hinchas ‘verdolagas’ o ‘diablos’ como ‘provincianos’ y que contienen un alto nivel de violencia reflejado en letras como “prepárate provinciano que te vamos a matar” o “vení, vení, vení, vení a matar al provinciano”.

Para poder ingresar al estadio en las tribunas laterales es necesario pasar cuatro filtros de revisión detallada

Para poder ingresar al estadio en las tribunas laterales es necesario pasar cuatro filtros de revisión detallada; el ingreso de cintos y mochilas de cualquier tipo, aun vacías, está prohibido. Dentro de la tribuna se puede observar una buena cantidad de policías, aunque el despliegue de elementos alrededor de la pista que rodea el campo sorprende por su cantidad. La necesidad de controlar incidentes es tanta que, tras terminar el partido, oficiales abordan las unidades de transporte público para vigilar a los hinchas que salen de “El Campín”.

A pesar de la alta presencia policial, dentro de la tribuna se presentaron incidentes. Durante el medio tiempo de la semifinal frente a Nacional, un conato de bronca entre hinchas de Nacional y de Santa Fe se suscitó en la tribuna occidental; minutos después, un par de aficionadas ‘verdolagas’ aprovecharon el medio tiempo para tomarse una fotografía portando un par de gorros verdiblancos en medio de la barra ubicada en la Lateral Norte. Los hinchas locales reaccionaron con rechiflas e insultos y uno de ellos tomó ambos gorros y los lanzó lejos de la tribuna, acción celebrada por sus compañeros y repudiada por las aficionadas de Nacional y su acompañante, miembro de la barra de Santa Fe. Minutos antes de que terminara el partido un grupo numeroso de aficionados comenzó a saltar y cantar de manera repentina en la tribuna Oriental, quitándose la indumentaria rojiblanca que servía de camuflaje, para mostrar los colores de Nacional. Los aficionados de Lateral Norte corrieron a la orilla de la tribuna y comenzaron a lanzar objetos a sus rivales, mientras que varios de Oriental se liaron a golpes con sus ‘enemigos’. La policía tardó algunos minutos en intervenir, pero después de cerca de cinco minutos lograron parar la trifulca y sacar a los hinchas ‘verdolagas’, mientras los santafereños los despedían con el cántico “Oh, no son bogotanos, son amargos provincianos”.

Si bien los incidentes no pasaron a mayores, lo ocurrido en ‘El Campín’ es una pequeña muestra de la realidad que vive el fútbol colombiano. Un informe de la Universidad de La Sabana explicó que hay más de cinco mil miembros de ‘barras bravas’ en el país, de los cuales el 70% son menores de edad. En la mayoría de las ocasiones las barras se convierten en un refugio para sus miembros, que llegan de ambientes familiares, sociales y económicos difíciles y que logran identificarse con el grupo, al grado de dar su vida para defender los colores.

Un informe de la Universidad de La Sabana explicó que hay más de cinco mil miembros de ‘barras bravas’ en el país, de los cuales el 70% son menores de edad. En la mayoría de las ocasiones las barras se convierten en un refugio para sus miembros, que llegan de ambientes familiares, sociales y económicos difíciles y que logran identificarse con el grupo, al grado de dar su vida para defender los colores

Para diversas figuras públicas, el problema de las barras bravas en Colombia obedece a diversas causas. Para John Castro, investigador de la Universidad Nacional, la violencia en el fútbol persiste “pues es una mercancía que vende mucho más que la convivencia y la paz”, además de ser un reflejo de la violencia social del país y sus profundas divisiones históricas. Para Monseñor Alirio López, fundador del extinto programa “Goles en paz”, los comentaristas deportivos tienen gran culpa debido al discurso que utilizan, donde un partido se convierte en un “duelo a muerte”.

El fútbol colombiano se encuentra en un punto clave para atacar de lleno el problema de las barras bravas

Golpeado por la violencia en las últimas décadas, el fútbol colombiano se encuentra en un punto clave para atacar de lleno el problema de las barras bravas. Aunque no es posible catalogar a todos los miembros como violentos, su constante participación en enfrentamientos ha provocado que se les catalogue como entidades conflictivas que deben desaparecer. El trabajo en conjunto de autoridades de gobierno en todos los niveles, de la Dimayor, de los clubes y de la sociedad es necesario para que el fútbol se disfrute como una fiesta, sin que nadie tenga que morir por portar colores distintos a los propios.

Fuente imagen principal: Jorge Mancera.

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