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Underground Football | martes 28 de marzo del 2017

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Berlín, capital sin trono

Berlín, capital sin trono
Shark Gutiérrez

Cuesta posicionarse, a veces, en el sempiterno debate entre la causalidad y la casualidad. No es algo raro o extraño encontrarnos de bruces con las dudas en la justificación de nuestras acciones; si eso que ocurre es únicamente producto de las acciones que se realizan o si, por el contrario, existe un plan que se ha de seguir, algo que marca el camino y que explica todo lo que pasa en nuestra vida. Ese eterno debate se cierne sobre la idiosincrasia de un lugar como Berlín. La capital alemana es una ciudad acostumbrada al cambio constante, como por ejemplo: ser la capital, por consenso, de toda una nación que ha sufrido mucho por sus constantes movimientos políticos en la historia. En menos de siglo y medio, lo que hoy es la nación alemana, ha tenido significativos cambios en los modelos de estado y denominaciones al capricho del líder de turno. Berlín, a día de hoy, no es más que el producto de un ayer tumultuoso y un presente que desea conseguir un futuro primoroso.

Berlín, a día de hoy, no es más que el producto de un ayer tumultuoso y un presente que desea conseguir un futuro primoroso

De entre todas las cosas que se pueden hacer en la capital germana, ir al Estadio Olímpico suele ser una de las visitas obligadas

De entre todas las cosas que se pueden hacer en la capital germana, ir al Estadio Olímpico suele ser una de las visitas obligadas. Construido para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, y reformado a lo largo de las décadas, hoy es el hogar del Hertha Berlín. El club -que debe su nombre y colores al barco que atravesaba el río Havel- es de los más veteranos de toda Alemania. Conocido en sus comienzos por “BFC Hertha 92”, fue uno de los grandes dominadores en los comienzos del torneo amateur que se disputaba a nivel nacional en la Alemania de principio de siglo, donde fue campeón por partida doble. Tras la llegada de Hitler y el estallido de la II Guerra Mundial, el Hertha desapareció del primer plano futbolístico hasta la fundación de la Bundesliga, en 1963. Protagonista, por diversas razones, en la década de los setenta, en los ochenta rozó la desaparición por motivos económicos y deambuló por la tercera división la mayor parte del tiempo, hasta la final de Copa de 1993. En el siglo XXI, el Hertha pasó de ser un equipo habitual de la zona media-alta de la tabla (llegando a participar en Champions League), a ser un equipo “ascensor” en la siguiente década. Los problemas económicos siguieron rondando al equipo berlinés, hasta que vendió parte del accionariado a un grupo de inversores norteamericanos para liquidar la deuda que tenían. Entonces… ¿por qué Berlín no tiene un equipo que gana títulos y es de los más grandes de Alemania? Una pregunta abierta y distintas causas o razones que han influido en la ausencia de títulos.

MOTIVOS GEOPOLÍTICOS

La construcción del Muro de Berlín fue la confirmación que Alemania, en 1961, se partía por la mitad

Alemania ha tenido un discurrir azaroso en este apartado. Tras la conquista de Berlín por parte de los aliados y su posterior reparto territorial, se formaron dos estados que separaban formas de ver el mundo. Intereses encontrados. La construcción del Muro de Berlín fue la confirmación que Alemania, en 1961, se partía por la mitad. Esto también había partido al fútbol de la posguerra y, por tanto, al Hertha Berlín. Conociendo la localización de la base social de la institución blanquiazul, el club formó parte de Berlín Occidental. A pesar de aprovecharse de muchos emigrantes que pudieron llegar desde el Este, entre 1949 y 1961, no tuvo prácticamente repercusión deportiva. Berlín Occidental era una ciudad aislada en el corazón de la RDA. Esto supuso mayor dificultad para viajar y estar en contacto con los equipos que, geográficamente, estaban en la RFA. Era difícil que los futbolistas llegasen a esa zona de Berlín y muy sencillo que saliesen destino a otros clubes más potentes de la época. Su enclave geopolítico condicionó mucho la posibilidad de que Berlín optase a algún título nacional y europeo, a pesar de su buen desempeño en la década de los setenta, así como los distintos intentos que hicieron con el Tennis Borussia Berlín o el mérito deportivo del Blau und Weiß 90 Berlín. A esto hay que unir el desarrollo que tuvo el fútbol en Renania del Norte-Westfalia y el norte (Hamburgo, Bremen) donde se establecieron tropas británicas al terminar la II Guerra Mundial. La influencia, en términos de popularidad y desarrollo económico, hizo posible que los equipos del oeste tuviesen más posibilidades de luchar por conquistar títulos.

Su enclave geopolítico condicionó mucho la posibilidad de que Berlín optase a algún título nacional y europeo, a pesar de su buen desempeño en la década de los setenta

MOTIVOS ECONÓMICOS

El Hertha Berlín nunca fue un equipo “rico” en Alemania. A pesar de la popularidad en Berlín Occidental, mediáticamente no tuvo la misma repercusión que su enemigo del este: el Dynamo Berlín. Éste estaba “subvencionado” por el Estado socialista. Esto implicaba recursos (casi) ilimitados a la hora de fichar jugadores, siendo, en algunos casos, por decreto u obligación estatal. Mientras tanto, el Hertha era una entidad privada, con lo que siempre sufrió problemas económicos en los momentos previos a la formación de la Bundesliga, así como en sus fracasos deportivos. Los blanquiazules perdieron un peso importante en la década de los 80 y cuando volvieron a participar en competiciones europeas no eran el mismo club de hacía 30 años. Tardaron mucho en recuperarse económicamente. Aún hoy, tras varios ascensos y descensos, la deuda contraída por el club tuvo que ser subsanada con la venta de una buena parte importante de las acciones vendibles (49 %). Entrar en Europa y conseguir buenos, a la par que estables, patrocinadores repercutía a la hora de retener jugadores.

MOTIVOS DEPORTIVOS

Otro de los motivos que podrían explicar por qué Berlín no tiene un equipo ganador. A pesar de ganar en la década de los 30, los berlineses no volvieron a estar en la cúspide del fútbol de élite, cayendo incluso a segunda o divisiones regionales, donde no era sencillo promocionar o llegar a altas cotas de éxito. La década de los sesenta fue dominada casi en exclusiva por Colonia y los equipos bávaros, antes de las grandes apariciones de dos archirrivales: Borussia Mönchengladbach y Bayern Múnich. No solo eran los equipos más exitosos y potentes del país, sino que apenas permitieron al resto, en la primera mitad de la década de los setenta, alcanzar los primeros puestos. Aparte está el hecho de que los berlineses se vieron inmersos en los dos grandes escándalos del fútbol nacional, algo que no ayudó a su imagen. Penalizados por corrupción en los sesenta y por amaño de partidos en 1971, al Hertha le costó resarcirse, alcanzando tres años después el subcampeonato ante el desplome liguero del Bayern Múnich. Unos años más tarde, el gol de Miloš Šestić en el partido de vuelta en Berlín les dejó fuera de la final contra el Borussia Mönchengladbach, ganador del entorchado europeo. También se le escaparon dos DFB Pokal en la misma era gloriosa y de mayor notoriedad; no volverían a repetir subcampeonato copero hasta 1993, cuando jugaron con el equipo filial toda la competición, estando el equipo senior en tercera división. Algo que constituyó un hito e hizo cambiar las reglas a la federación germana. Ganarían dos torneos más: la Intertoto y dos Copas de la Liga, torneo que fue relativamente breve y eliminado por la federación. Esos primeros compases del siglo XXI dieron la sensación de repetir las gestas de Georg Kessler o Kuno Klötze. No establecer grandes ciclos deportivos y continuados, en los últimos 40 años, han hecho que no hayan conseguido ser uno de los aspirantes a ganar títulos.

FALTA UN PROYECTO SÓLIDO

El Hertha Berlín es uno de los equipos que más trabaja la cantera en Alemania y que más fruto da, no obstante es el tercer equipo en títulos juveniles a nivel nacional. No solo se aprovecha de la demografía (en la zona hay muchos hijos de norteamericanos, una gran colonia turca y muchos emigrantes), sino que también suele dar muchas oportunidades en el primer equipo. Sin embargo, y este es su gran “pero”, no le suele ofrecer la confianza y/o continuidad que demandan las jóvenes perlas o bien éstos se ven tentados a abandonar el equipo en la búsqueda de cotas mayores a nivel económico o deportivo.

Los hermanastros Boateng son los grandes ejemplos en este aspecto. Pero no es el único: triunfar en el Hertha Berlín suele ser un paso previo a los grandes equipos. Jugadores como Sebastian Deisler, Raffael o Lukasz Piszczsek son algunos casos cuyo paso por el Hertha fue corto dado que grandes equipos se fijaron en ellos. Esa incapacidad para retener a grandes estrellas, parece ser otra causa más para no poder optar a cotas mayores. A día de hoy, el Hertha que bien relanza carreras, suponen un cobijo para futbolistas con experiencia y carencia de oportunidades en sus clubes o para jóvenes con proyección que no surgen de su cantera. Una política que les está dando, de momento, buenos resultados bajo la batuta del ex-jugador Michael Preetz. Todo esto desemboca en una falta, hasta ahora, de un proyecto sólido y consolidado que pueda mantenerse constante en la lucha por puestos europeos. La inestabilidad en el banquillo berlinés podría definirse como diversos giros de timón. Algo que parece seguir un rumbo más fijo desde que Pal Dardai pasase a ser técnico principal -renunciando así a la selección de Hungría- desde hace casi 2 años.

(…) Triunfar en el Hertha Berlín suele ser un paso previo a los grandes equipos. Jugadores como Sebastian Deisler, Raffael o Lukasz Piszczsek son algunos casos (…)

FALTA DE APOYO SOCIAL

El Hertha es de los pocos equipos de la Bundesliga que no llena de forma habitual su estadio

Quizá sea el punto que más dudas genere entre las causas que expliquen porque Berlín no tiene un equipo reinando en lo más alto del país y de Europa. Lejos de la capital, el Hertha no tiene muchos apoyos. Es posible que esto tenga que ver con el hecho de no ganar, ni estar presente en las grandes citas de manera frecuente. Berlín, además, es una ciudad cosmopolita y demográficamente muy dividida. El Hertha es de los pocos equipos de la Bundesliga que no llena de forma habitual su estadio porque, probablemente, no tenga el apoyo unánime que tienen equipos como el Borussia Dortmund, el Hoffenheim o el Werder Bremen, equipos que representan el sentir de toda una ciudad. Berlín, como Hamburgo (y su Sankt Pauli) o Múnich (y el 1860), comparte ciudad con un equipo muy diferente a él y con un carisma especial: el Unión Berlín, heredero de toda la cultura y melancolía socialista tras la desaparición del Dynamo Berlín. Con ellos se han vivido derbis intensos en segunda y la ciudad permanece aún dividida en muchos aspectos, pese a la reunificación hace 27 años.

Berlín, como París, Moscú o Viena, sueña con que el Hertha esté en lo más alto. Darle la corona de campeón europeo (y nacional) que merece por importancia. Hoy son, sin dudarlo, una capital sin trono.

Fuente imagen principal: Boris Streubel/Bongarts/Getty Images

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