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Underground Football | mircoles 26 de abril del 2017

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Xabi Alonso a través del espejo (I)

Xabi Alonso a través del espejo (I)
Fran Fuentes

¿Recuerdan esa atracción de la feria con muchos espejos que te deconstruyen de manera cómica? Uno te hacía larguilucho y famélico; otro, esbelto y musculoso; en otro parecías una lavadora… Pues la carrera de Xabi Alonso ha sido como una visita a la sala de los espejos. Cada uno de ellos ha deformado su entorno, y a él mismo, sin desligar al jugador de su esencia. Todos, a su manera, han dotado al de Tolosa con una serie de elementos que ha engarzado con sus cualidades y le han ido convirtiendo, con el paso de los años y los partidos, en algo distinto. Cada espejo es uno de los entrenadores que lo ha dirigido, y la realidad que percibimos desde fuera en cada cristal es cada uno de los equipos a los que perteneció. Hoy os vamos a contar la travesía de Xabi Alonso por la sala de los espejos.

Xabi Alonso arribó al primer equipo de la Real Sociedad en el año 2000. Por aquel entonces su entrenador era Javier Clemente. El técnico vasco siempre apostó por un fútbol muy físico, juego directo, rápido, vertical y de contacto. Para ello determinó que el de Tolosa, a sus 18 años, no tenía cabida en el equipo, así que decidió cederlo a la Segunda División, categoría en la que impera la ley del más fuerte, para que se curtiera. Concretamente lo mandó a la SD Éibar, un equipo con un modelo ya no solo de juego, sino de club, humilde, aguerrido y luchador, y “equipo satélite” de los grandes vascos. Librando batallas al fragor del barro de Segunda, Alonso se moldearía en carácter y se prepararía físicamente para competir. Además, en el equipo armero lo cogería Blas Ziarreta, un entrenador que pasó el grueso de su carrera en los banquillos en equipos de Segunda B y Tercera (lo que en Underground Football llamamos cariñosamente ‘el Infrafútbol’). En este sentido, el vasco se sabía al dedillo todas las cuestiones que atañen a “ese otro fútbol”. La pillería, el contacto sin que se note, el duelo psicológico con el contrario… esos detalles que, uno a uno, parecen nimios, pero que todos juntos te acercan un poquito más a la victoria.

El primer espejo en el que todos miraron a Xabi fue el de su padre, Perico Alonso

Con Blas Ziarreta se hizo importante la media temporada que estuvo y, efectivamente, de esa interrelación Alonso obtuvo un ‘yo’ de más carácter. Valiente. Agresivo. Dejó de ser un chico tímido sin apenas partidos a nivel profesional a un jugador que no se arrugaba. Físicamente no era un portento, pero tampoco encogía la pierna cuando le tocaba chocar. Fue entonces cuando la comparación (o una de las dos) que le acompañó en sus primeros años de carrera se intensificó más si cabía.

Porque el primer espejo en el que todos miraron a Xabi fue el de su padre, Perico Alonso. Pese a su explosión tardía (llegó al primer equipo con 24 años) fue fundamental en la mejor etapa de la historia de la Real Sociedad, logrando un subcampeonato en 1980, dos títulos de Liga en 1981 y 1982 y la Supercopa de España ese último año. El padre de nuestro protagonista era un mediocentro de corte marcadamente defensivo, muy físico y con muchísimo recorrido, aunque también gustaba de pisar área con cierta frecuencia. En un encuentro digital en El Mundo en noviembre de 2001, Xabi respondía sobre esta comparación. Se le hizo muchas veces la misma pregunta, pero elegimos ese momento porque todo el encuentro fue muy curioso. Algunas de sus respuestas son casi premonitorias, por lo que más adelante nos volveremos a remitir a él.

Xabi Alonso: “No puedo compararme con mi padre. Él era más fuerte, y yo quizás más técnico.”

Encuentro digital con Xabi Alonso
El Mundo, 30 de noviembre de 2001

Pero Javier Clemente fue despedido. La Real Sociedad no ganaba, y dos goleadas ante el Barcelona (0-6) y el Rayo Vallecano (4-1) fueron la gota que colmó el vaso. En Anoeta aterrizó John Benjamin Toshack, y para darle un giro de tuerca al proyecto decidió apostar por la cantera, recuperando a los cedidos, Joseba Llorente y –por supuesto- a Xabi Alonso. El galés detectó muy pronto las virtudes del joven Xabi, y decidió darle las llaves del equipo. Le hizo debutar en Liga, le dio minutos y, sobre todo, confianza absoluta. Tanto es así que lo nombró capitán del equipo con 19 años.

Xabi Alonso a través el espejo de John Benjamin Toshack es un jugador que poco tiene que ver con el de sus últimos años de carrera. Ya destacaba por su inteligencia, lectura, visión de juego y sus pases, sobre todo el desplazamiento en largo que siempre ha tenido. Sin embargo, tenía mucho más vuelo a la hora de robar y en la presión. El compañero Xabi Esnaola define el juego de aquella Real Sociedad como una “fusión vasco-galesa”, o lo que es lo mismo, un juego muy rápido, directo, con predominio del balón aéreo en largo y dando muchísima importancia a las segundas jugadas. En este estilo las cualidades de Xabi se ajustaban como un guante. Como lanzador ponía la bola donde quería, y junto a Íñigo Idiakez (otrora delantero, mediocentro peleón y llegador aquellos años) monopolizaban todos los balones divididos y los rebotes. El equipo, en problemas con Clemente, acabó en una tranquila 14ª posición en la tabla

En la Real Sociedad, Xabi Alonso siempre fue el pivote más fijo y ordenado de los dos. Que no implica en absoluto que fuera posicional

Sin embargo las cosas se tuercen la temporada siguiente. En la jornada 29 Toshack es despedido, y al equipo lo salva Roberto Olabe. Caduco el proyecto del galés, la Real decide fichar a Raynald Denoueix para la 2002-2003, que venía de ganar la Ligue 1 dos temporadas atrás, pero de ser despedido a mitad de la temporada anterior dados los malos resultados. El técnico francés comandaría una plantilla formada por figuras como Nihat, Kovacevic, Valeri Karpin o un De Pedro que se acabaría saliendo. Con unos laterales de marcada proyección ofensiva como López Rekarte y Aranzábal, los extremos tendían a zonas interiores. La Real pasaba la mayor parte del tiempo en campo rival, tenía más tiempo la pelota, daba muchos más pases, más cortos y llegaba al área contraria con más gente. su compañero en el doble pivote, esta vez Mikel Aranburu, se descolgaba más que él, y ambos se dividían el ancho del campo en las ayudas y coberturas defensivas. Aquella fue la primera vez que Xabi Alonso se vio a sí mismo reflejado en un equipo de posesión, y como director de orquesta. Pese a jugar como pivote derecho (posteriormente en su carrera tendería más al sector izquierdo) era quien ejercía realmente la función de mediocentro puro, pues Aranburu se escalonaba por delante para habilitar líneas de pase e, incluso, protagonizar algunas conducciones en zonas interiores. Gracias al grandísimo desplazamiento en largo, Alonso conectaba continuamente con De Pedro, extremo izquierdo, gracias a sus magníficos cambios de orientación. Era una Real Sociedad muy versátil en cuanto al hilo de sus jugadas, pues siempre tenía varias líneas de pase activadas gracias a Xabi.

El subcampeonato de Liga en la 2002-2003, gracias a la grandísima temporada de todo el equipo (incluido un 4-2 al campeón, el Real Madrid) no pasó desapercibido para nadie, y desde San Sebastián ya se vaticinaba la marcha del mediocentro. En la 03/04 cabe pensar que Europa le vino larga a aquella Real, pues en Liga, tras el segundo puesto, cayeron a la decimoquinta plaza al término del campeonato. Eso sí, en el escaparate de la Champions League Xabi Alonso cuajó grandes actuaciones y lució en estadios como Delle Alpi (la Juventus quedó prendada de él, intentando contratarle en años posteriores).. En octavos de final, un equipo de época como el Olympique Lyonnais de Essien, Mahamadou Diarra, Govou, Malouda, Juninho Pernambucano, Éiber o Luyindula apeó a los de San Sebastián de la máxima competición europea. Y, tras este bajón, llegó el momento de partir. Definitivamente, la Real Sociedad ya no podía colmar sus expectativas.

Alonso: “No creo que el tackle sea una cualidad. Es un recurso, algo a lo que se tiene que recurrir, pero no una característica de tu juego. (…) el tackle es el último recurso y el jugador lo necesitará, pero no debe ser una cualidad por la que un jugador se defina a sí mismo. (…) El tackle refleja la pasión, que por supuesto es necesaria, pero es más importante ceñirse a los fundamentos futbolísticos en el desarrollo de jugadores: el cómo se ha a jugar, cómo leer el partido. Entender de verdad el juego. (…) Técnica e inteligencia son vitales. Al final necesitas jugadores que interpreten el juego, que sepan adaptarse.”

Entrevista de Sid Lowe a Xabi Alonso
‘The Guardian’, 11 de noviembre de 2011

En Inglaterra la fisionomía de Alonso cambió. Ganó musculatura, recorrido y tackle

Su marcha de la recién estrenada Zubieta llegó en la 2004-2005, desembarcando en el Liverpool de Rafa Benítez. Xabi cambió su fisionomía, tanto físicamente como a nivel de juego. El espejo del técnico madrileño, así como el de la Premier League, le convirtieron en un jugador mucho más defensivo. Xabi creció a nivel de musculatura, ganó recorrido y aprendió en la disciplina del tackle. Lo que el posicionamiento no podía cubrir debían hacerlo las piernas, y en una liga de tanta ida y vuelta como la inglesa la adaptación a este factor debía ser (y de hecho fue) total. Sobre el papel, Xabi Alonso era pivote derecho junto a Dietmar Hamann en un 1-4-2-3-1. El alemán actuaba por detrás del español como coche-escoba, Alonso daba el primer pase y, posteriormente, participaba un escalón más arriba cuando el Liverpool atacaba, permitiéndose incluso pisar corona del área. Este equipo tendía a replegar bajo y atacar mediante transiciones, en las que el de Tolosa actuaba como lanzador, siempre buscando a los rapidísimos Luis García, Riise o Harry Kewell. Durante esas transiciones a Steven Gerrard, el mediapunta (aunque pivote en muchos partidos), en plenitud física, le daba tiempo a llegar para cargar el área. No obstante también jugó en muchas ocasiones como pivote único en una especie de 1-4-1-3-2, abarcando todo el ancho del campo, como en la Final de la Champions que ganó ante el AC Milan de Carlo Ancelotti.

Durante la estancia de Xabi Alonso en Alfield Road cabe destacar dos etapas, marcadas por la sociedad predominante de Steven Gerrard. En la primera, la anteriormente contada, su mayor socio fue Alonso. Posteriormente, Rafa Benítez decidió adelantar más si cabía al capitán red, y pasó a formar dupla con Fernando Torres. Xabi, por su parte, encontró en Javier Mascherano al nuevo roba-balones con el que cerraría filas en defensa del sempiterno 1-4-2-3-1 de Rafa Benítez. Compartían el ancho del campo en las ayudas y permitía subir el bloque para robar más arriba si la situación lo permitía/requería. Por fuera, Babel/Riera y Kuyt, rompiendo a espaldas de los laterales rivales, cedían continuamente de cara a Fernando y Steven. ‘The Kid’ también suponía una vía de profundidad en sí mismo, y Alonso activaba con sus lanzamientos cada una de esas vías.

Gerrard: “Cuando se marchó Alonso quedé destrozado, sí. Destrozado.”

Entrevista a Steven Gerrard
Four Four Two, 4 de noviembre de 2009

Más allá de estos matices y algunos otros, las funciones de Xabi Alonso en la fase de creación siempre fueron las de dar el primer pase y, como hemos dicho, ser el lanzador de los contragolpes, aunque su mayor evolución resultó en el juego sin balón. Puede que en el Éibar diera un salto en este aspecto para tener lo justo y competir en Primera División en España, pero la Premier League siempre fue una competición más exigente y, a su llegada, representaba la élite del fútbol europeo gracias a proyectos como el Manchester United de Cristiano y Ferguson, el Arsenal de los Invencibles o el primer Chelsea de José Mourinho.

No obstante, toda etapa llega a su fin. En el libro ‘Ring of Fire: Liverpool into the 21st Century’ (Hughes, Simon, 2016), en un capítulo dedicado a Xabi Alonso, cuenta que estuvo a punto de salir del Liverpool un año antes, en 2008. Según el mediocentro,Rafa fue muy claro conmigo. Me dijo: ‘Xabi, necesitamos el dinero para fichar a otros jugadores que quiero’. Para hacer ese dinero, mi nombre fue el primero en salir en la lista de transferibles. Le dije, ‘Ok, Rafa, sin problemas. Soy un profesional y lo entiendo’. Hubo un interés de la Juventus y también del Arsenal, pero los clubes no consiguieron llegar a un acuerdo. Yo estaba preparado para irme porque el entrenador quería que me fuera. Finalmente no ocurrió. Al año siguiente la situación era diferente. Fui a Rafa y le dije: ‘Hace un año me pediste que me marchara y lo acepté. Ahora soy yo quien se quiere ir…’ Al final hubo un acuerdo, pero no fue fácil porque él, en ese momento, quería que me quedara”. Su importancia en el Liverpool llegó a tal punto que, tras su marcha, quedó un vacío en su zona que jugadores como Alberto Aquilani, Raúl Meireles, Charlie Adam, Joe Allen o Nuri Sahin no supieron llenar.

Pregunta.- ¿Cuál es el estadio que más te impresiona de España?
Xabi Alonso.- ‘‘El Bernabéu.”

Encuentro digital con Xabi Alonso
EL MUNDO, 30 de noviembre de 2001

El Real Madrid apostó fuerte por él, y cambió Anfield por el siempre exigente Santiago Bernabéu. El nuevo proyecto, comandado por Florentino Pérez, evocaba a aquel de los Galácticos, pero hacía falta una figura en medio campo que diera coherencia a toda la constelación. Se tantearon muchos entrenadores, pero quien acabó recalando en el banquillo de Chamartín fue Manuel Pellegrini. Y, por primera vez en su carrera, Alonso se vio feo delante de un espejo. ‘El Ingeniero’ pareció no entenderle. Xabi se sentía más cómodo como pivote único, y a Pellegrini, en los primeros compases de la temporada, le dio por juntarle con Lass Diarra, un jugador muy físico y de mucho recorrido, pero anárquico posicionalmente. A Alonso le tocaba tapar los agujeros por donde se colaba el agua… hasta que al chileno le dio por apostar por un medio campo de más posesión. Guti, Gago y Granero se fueron turnando los interiores, la mediapunta la ocuparon Kaká o Van der Vaart, y arriba Cristiano e Higuaín daban profundidad y gol. Y ahí Alonso pareció despegar. Con todo el ancho para sí y jugadores por delante con gran lectura de los espacios se le abrieron muchas más opciones de pase, y las pérdidas de balón sucedían más arriba. Y como su capacidad de decisión es, simplemente, perfecta, el Madrid empezó a carburar. El ritmo de puntos de aquel equipo lo certificó como el mejor segundo clasificado de la historia, y en gran parte se debió al cambio de sistema que Pellegrini realizó en Riazor, en el partido del taconazo de Guti y el punto de inflexión tras el ‘Alcorconazo’.

Próximamente: Xabi Alonso a través del espejo (II)

Fuente imagen principal: DIGITAL IMAGE Mandatory Credit: Firo Foto/ALLSPORT

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