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Underground Football | mircoles 26 de abril del 2017

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Patrick Kluivert y su maldición naranja

Patrick Kluivert y su maldición naranja
Pepe Salgado

Todos tenemos recuerdos agradables de Kluivert, un jugador que ganó mucho pero que, por falta de suerte, se quedó a las puertas de ganar mucho más. El hijo del ya exfutbolista debutaba recientemente con el Ajax en medio de un gran revuelo. Las comparaciones están y estarán a la orden del día. No sabemos si nos dará lo mismo que su padre, si tocará el cielo futbolístico o caerá en el más profundo de los olvidos. Lo que sí sabemos es que dependerá de su talento y, por supuesto, de su buena suerte.

Sobre Justin Kluivert, el hijo de Patrick y la nueva estrella del Ajax

Decía Napoleón: “A veces una batalla lo decide todo, y a veces la cosa más insignificante decide la suerte de una batalla”. Esta frase del estratega militar francés se podría extrapolar perfectamente al terreno futbolístico. Y es que esos pequeños detalles, a veces no tan minúsculos, pueden cambiar el devenir de una nación. A veces un partido lo decide todo y a veces la mala suerte decide un resultado. Hablo de la misma Francia en la que vivió el pequeño estratega y hablo del Mundial ‘98. Pero digo más y les hablo de Holanda y de cómo su mala suerte con los penaltis les robó la oportunidad de luchar por el campeonato del mundo. Y dentro de esa selección de los Países Bajos había un jugador que lo tiene claro: “La selección holandesa no marcaba ni un penalti. Y eso, en un Mundial, es clave”. Patick Kluivert sufrió vistiendo de naranja la cara oscura de los 11 metros. Pero comencemos por el principio.

Kluivert debutó con el primer equipo del Ajax por la puerta grande

Nació en Ámsterdam, Patrick Stephan Kluivert, el 1 de julio de 1976. Su padre de Surinam, su madre de Curaçao, sendas colonias holandesas. Comenzó a jugar al fútbol como todo el mundo, en las calles, en el colegio… Y con siete años en la academia para pequeños héroes del Ajax de Ámsterdam donde conoció a Edwin, Clarence o Edgar. Kluivert debutó con el primer equipo del Ajax por la puerta grande. Final de la Supercopa de Holanda del ‘94 contra el eterno enemigo, el Feyenoord. Gol y victoria para enmarcar sus primeros minutos con el equipo con el que posteriormente tocaría el cielo del fútbol europeo una noche en Viena contra el A.C. Milán. Formó parte de aquél histórico Ajax de los ’90 codo con codo con, además de los tres ya mencionados, aquellos Kanu, Finidi, Musampa, Litmanen, Overmars, los de Boers, Rikjaard, Reiziger o Bogarde. Un cóctel de veteranía y sangre joven perfectamente mezclado por Louis Van Gaal que nos dejó un dulce sabor de boca a todos los que disfrutamos con su fútbol. Fue ésta su época más fructífera en cuanto a títulos se refiere: tres Ligas de Holanda, dos Supercopas Holandesas, una Supercopa de Europa, una Intercontinental y una Copa de Europa. Competiciones en las que Patrick participó con 53 dianas en 102 partidos.

Un accidente de tráfico con un fallecido y una acusación de violación apartaron su mente del fútbol y provocaron su repentina salida del Ajax

Kluivert dejaría el Ajax de Ámsterdam tras un último año marcado por polémicas extradeportivas que repercutieron de forma negativa en su juego y su relación con el club y la hinchada. Un accidente de tráfico con un fallecido y una acusación de violación apartaron su mente del fútbol ocasionando un marcado declive en la calidad de su trabajo. Consecuentemente llegaron pitadas por parte de los seguidores y críticas de algunos de sus compañeros. Patrick abandonaría el club con el que se convirtió campeón de Europa por el club al que se la ganó. El A.C. Milán se hacía con su talento para completar, si es que hacía falta, una plantilla plagada de jugadores de enorme calidad. Desailly, Maldini, Costacurta, Boban, Donadoni, Albertini, Davids, y como compañero de ataque George Weah. De este equipo sólo terminaré diciendo que era entrenado por Fabio Capello. Desgraciadamente para Patrick, sólo consiguió marcar 6 goles en los 29 partidos que jugó de rossonero. Fue la primera y última temporada que jugaría en el equipo de Milán. A pesar de contar con su propio buen juego y de estar rodeado de nombres legendarios, Kluivert no tuvo mucha suerte como milanista y su inesperado bajo rendimiento como goleador le llevaría a elegir la alternativa que Van Gaal le ofrecía desde España.

En la temporada que comenzaba en el ’98, un Van Gaal que ya entrenaba al F.C. Barcelona fichó al joven delantero que tan buenos resultados le dio en el Ajax, poblando al equipo culé con jugadores holandeses. La Ley Bosman había abierto pocos años antes la caja de Pandora, permitiendo la libre transferencia de jugadores pertenecientes a países miembros de la Unión Europea. Hasta ocho futbolistas de dicha nacionalidad militaron en las filas del club blaugrana esa temporada. Situación que no quedó exenta de polémica. Durante las seis siguientes temporadas en las que Kluivert militó en el Barça jugó 257 partidos marcando 122 goles, y ganando una solitaria liga. Fue la época en la que la Liga era una de las más competidas, si no la que más. El Super-Dépor de Irureta, el Valencia de Benítez, el Madrid de Del Bosque y el Barça de Van Gaal se turnaron en la consecución de campeonatos ligueros. Amén de aquel Celta con Zipi y Zape y la Real de Nihat y Kovacevic, por nombrar algunos. Una lesión de rodilla que le mantuvo varios meses fuera del césped, la llegada de Ronaldinho y Saviola, el cambio de presidencia y la idea de renovar el club desde los cimientos comenzando por la deuda conseguida en los últimos años, pusieron al jugador neerlandés de nuevo en el mercado.

Kluivert llegaría lleno de ilusión a la Premier League, exactamente al nido de los Magpies donde Bobby Robson le esperaba para tomar el relevo de Alan Shearer. Robson sería destituido tras algunos partidos y el nuevo entrenador no compartía la misma opinión que su antecesor con respecto al delantero holandés. Esto sumado a las numerosas lesiones mantuvieron a Patrick más tiempo sentado en la banca que pisando el verde. Lo que no impidió dejar goles de bellísima factura en aquellos partidos en los que jugó. Tras un año como jugador del Newcastle volvía a quedar libre al no cumplirse la cláusula en la que el club debía quedar por encima del décimo puesto. Terminó decimoquinto.

En la temporada siguiente Kluivert cambiaría las urracas y el frío británico por el murciélago y el sol español. En 2005 ficharía por el Valencia C.F. aunque desgraciadamente la cantinela sería aún peor que en la temporada anterior. El baile de lesiones le condenó a jugar poco más de 200 minutos con el equipo Che en el primer año de contrato de los tres que tenía firmados con el club levantino. A pesar de haber fichado hasta 2008 quedaría en lista de transferencias en 2006 y ese mismo año volvería a Países Bajos.

Llegó al PSV poco antes del cierre de mercado, pero su debut se hizo esperar algo más debido a que aún estaba recuperándose de su última lesión. Con tan mala suerte de volver a caer lesionado una semana después de su vuelta. A pesar de todo, cuando tocaba balón parecía adaptarse bien al juego de Ronald Koeman aunque éste le usase más como desatascador de partidos que como titular. De nuevo una lesión de espalda le sacó de los planes del entrenador hasta su vuelta contra su ex equipo contra el que marcó un gol no celebrado y que a la postre le valdría un campeonato debido a la diferencia de goles. Ese partido terminó 5-1 para el Ajax. A pesar de las lesiones la temporada fue bastante positiva para el club ganando la Liga Holandesa y alcanzando los cuartos de final en la Liga de Campeones. La temporada siguiente comenzaría con Kluivert jugando en el Lille. El club francés fue escogido no por su oferta futbolística si no por su posición geográfica. La norteña ciudad le permitiría pasar más tiempo con su hijo. Ergo pasó menos tiempo sobre el césped. A pesar de todo nos dejó cuatro goles en diez apariciones sobre el verde. Patrick colgaría las botas al final de temporada “en busca de nuevos desafíos”.

Ya de adolescente, Kluivert venía demostrando quilates en su fútbol

Ya de adolescente venía demostrando quilates en su fútbol haciéndole debutar con el combinado sub-15 de su país para, año tras año, formar parte de las categorías inferiores de la selección nacional holandesa hasta que debutó en 1994 como jugador de la absoluta frente a la República Checa. Participó en el europeo del ’96 celebrado en Inglaterra donde la Naranja Mecánica cayó frente a Francia en la tanda de penaltis. A pesar de todo el delantero fue cambiando minutos en el banquillo por minutos en el césped hasta que el entonces seleccionador nacional, Guus Hiddink decidió apartarlo de la selección a la espera de que se hubiera dictado sentencia en el juicio sobre su supuesta violación. Hechos estos que le obligaron a no jugar la mayoría de los partidos clasificatorios para el mundial de Francia. Pero llegó a la fase final, aunque no la empezó con buen pie ya que se auto-expulsó con una infantil agresión en el primer partido el grupo contra Bélgica. Los Oranje pasaron el grupo y ahí volvió Kluivert para vencer a Yugoslavia en octavos y jugar contra Argentina en cuartos. Goles del propio Kluivert y Bergkamp sobre el del Piojo López para vencer a una Argentina con mucha garra, corazón y jugadores de la talla de Batistuta, Zanetti, el Burrito Ortega, Simeone, Ayala o Roa. Esta victoria sobre tan potente selección llenó de esperanzas a los tulipanes. Ya se veían ganadores si pasaban el otro escollo de fútbol sudamericano: el Brasil de o Fenomeno. La disputada final quedó empate a un gol para de nuevo tornar a encontrar la china en el zapato de esta selección holandesa. Volvieron a caer en la tanda de penaltis.

La siguiente gran competición se celebraría en casa, la Eurocopa de Naciones de Holanda y Bélgica. Debido a esto, tanto neerlandeses como belgas estaban automáticamente clasificados. La fase de grupos contra Francia, Dinamarca y República Checa se antojaba difícil, aun así, consiguieron pasar como primeros de grupo. En cuartos arrollaron a Yugoslavia con un marcador de seis goles por uno con Kluivert anotando un hattrick. La solvencia con la que ganaban sus partidos volvió a dar alas a la esperanza de hacerse con el título. En semifinales, contra una Italia que jugó la mayoría del encuentro con 10, no pasaron del empate a cero y, por tercera vez, Kluivert y su selección nacional caerían en la tanda de penaltis. Hay que añadir que Holanda falló dos penaltis durante el tiempo reglamentario. De este torneo sacó en positivo el trofeo como máximo goleador, cinco goles en sendos juegos, compartido con Milosevic. El siguiente Mundial, Japón y Korea, se le escapó a Holanda. De todos modos, Kluivert siguió marcando goles para su selección nacional durante este clasificatorio, entronándole como máximo goleador de la Naranja Mecánica con 40 goles, hasta la llegada de Van Persie y Hutelaar.

Después de haber conseguido grandes hitos como jugador de club, Patrick tiene esa espinita que se clava en un futbolista que pierde tres campeonatos de selecciones por los penaltis. El hecho no ganar nada a nivel nacional a pesar de contar con una selección llena de jugadores del más alto nivel, con entrenadores calidad indiscutible y de haber estado jugando juntos desde las categorías inferiores parece inexplicable. Y es que la suerte hay que buscarla. Lo hemos visto a menudo cuando se lanzan los penaltis, esos rostros llenos de miedo y esos jugadores que disparan con temor a fallar. Y, por supuesto, fallan. Los penaltis se tienen que lanzar a marcar puesto que la suerte favorece a los audaces. “Audentes fortuna iuvat”, que decía Virgilio.

Fuente imagen principal: FRANCK FIFE/AFP/Getty Images

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