Fratelli d’Italia (IX): Papu Gómez

Fratelli d’Italia (IX): Papu Gómez

Alejandro Darío Gómez (15 de febrero de 1988), conocido futbolísticamente como El Papu Gómez está viviendo en la 2016/17 su mejor temporada como profesional. El futbolista bonaerense de 29 años ha encontrado en Bérgamo su perfecto ecosistema para consolidarse como uno de los futbolistas más decisivos de la Serie A en la actualidad. Capitaneando (con sus particulares brazaletes con motivos divertidos y nostálgicos) a la Atalanta, el simpático -cuyos perfiles en redes sociales recomendamos- neroblù, sueña con llevar a los bergamascos a Europa tras 26 años ausentes.

Tras despuntar en las inferiores de Arsenal de Sarandí, ser campeón de la Copa Sudamericana con el conjunto bonaerense o vencer junto a Banega, Fazio, Mercado, Agüero, Pablo Piatti, Di María o Sergio Romero el Mundial Sub 20 de 2007 en Canadá, el camino de El Papu no ha sido todo lo sencillo que pudiera llegar a parecer para llegar a liderar a un equipo de una gran liga.

Su escasa estatura y su insistencia en la pelea por el balón hicieron que muchos creyeran que se estancaría con el paso del tiempo y que no llegaría a ser lo que prometía en sus inicios. “Pibe, ¿qué hacés acá vos? ¡Volvé al colegio!” le gritaron una vez desde la grada, a lo que El Papu respondió con unas carcajadas.

Su increíble 2007 hizo que San Lorenzo lo hiciera cambiar de aires. Viéndose confirmada su progresión en El Ciclón, el Catania entrenado por el Cholo Simeone, quien ya tuvo en sus filas al Papu en el cuadro de Boedo, le dio la primera oportunidad en Europa. Con el cuadro siciliano, Alejandro Gómez gozó de regularidad en su primera experiencia europea y se asentó como un fijo en los esquemas de los distintos técnicos del cuadro rossazzurri, pero nunca destacó como un goleador, característica que sólo ha ido adquiriendo en su madurez profesional.

Llegado el final de la temporada 2010/11, y habiendo igualado con el Catania la mejor posición histórica de la entidad (8º), el futbolista argentino decide marcharse tras más de 100 partidos con el Catania a sus espaldas a Ucrania con el objetivo de disputar la Champions. Es en concreto el Metallist Khárkiv quien se hace con el rápido atacante, que a los pocos meses de su desembarco en el este de Europa pretende abandonar el barco dada la prohibición impuesta por la UEFA al club de jugar la Champions League por un escándalo de amaño de partidos.

El Papu no consigue marcharse del club y finaliza la campaña con los ucranianos, pero ese mismo verano, con el conflicto bélico acuciando la zona de Járkiv, Alejandro y su familia decidieron no regresar y romper su contrato con el equipo al igual que hicieron otros muchos futbolistas sudamericanos de la misma liga. 

“Cuando me llamaron, pensé: es la elección correcta, Kharkiv es una hermosa ciudad, había otros jugadores argentinos. Pero estalló la guerra civil en Ucrania y lo común fue empezar a ver personas armadas en las calles. Un drama. Un día estaba con mi esposa y mi hijo y quedamos en medio de un violento enfrentamiento entre las dos facciones, la prorrusa y la que está a favor de la Unión Europea. Acá no nos podemos quedar, fue lo primero que nos dijimos.” – Alejandro Gómez en una entrevista

Es entonces, en el último día del mercado de fichajes veraniego de 2014, cuando la Atalanta se cruza en su camino y firma a un jugador que lograría en sus primera temporada como jugador neroblù salvar al conjunto lombardo del descenso y conseguir una cómoda permanencia en una 2015/16 que finalizó con la obtención de la nacionalidad italiana por su parte y los rumores sobre una posible convocatoria con la selección italiana para la Eurocopa de Francia a la que la FIFA no accedió acogiéndose al artículo número 8 según el cual “un jugador puede optar por un cambio de selección si al momento de la primera convocatoria para su país de origen, ya contaba con la doble nacionalidad”, algo que no cumplía al haber participado con la selección argentina en el Mundial Sub 20 sin tener la nacionalidad italiana.

Sus 1.65 metros nunca han sido un impedimento para que El Papu -conocido con este apodo por el sobrenombre de Papuchi con el que lo llamaba su madre- muestre su voluntad de hacer cosas grandes con el balón en los pies ya sea actuando como punta, o desde cualquiera de las dos bandas, aunque como él mismo confiesa, es un “falso segundo delantero”. 

Es precisamente en esta posición en la que más ha brillado esta la temporada de su ‘resurrección y ascensión’, actuando por detrás de Andrea Petagna. Entre ambos, han anotado 19 tantos -él 14, su temporada más goleadora-, lo que supone un tercio del total de goles marcados por una Dea que, con jugadores como Conti, Caldara, Kessié o Cristante, sueña con Europa. Su electricidad, potente arrancada y movilidad permiten que sea en esta posición en la que más consiga brillar y ser determinante a la hora de atacar los espacios otorgados por las predominantemente ordenadas defensas que pueblan la Serie A.

Son muchos los que lo reclaman para una selección argentina en declive y una vez finalice la temporada -e incluso antes- serán varios los equipos ‘top’ con los que se relacionará a un Papu Gómez que, consciente de su edad y de su grandísimo momento de forma, no parece dispuesto a desaprovechar su oportunidad de medrar. A pesar de tener contrato hasta 2020, Alejandro ya ha avisado de que sólo firmará por otro club, “si se trata de un grande”, y es que a pesar de su reducida talla, El Papu está acostumbrado a soñar alto.

Fuente imagen principal: Marco Luzzani/Getty Images.

Alejandro Darío Gómez, ‘El Papu’, conduce un balón durante un partido de la Serie A entre Atalanta y Bologna disputado el 22 de abril de 2017 en el Stadio Atleti Azzurri d’Italia de Bérgamo. 

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Fratelli d’Italia (VIII): Iago Falqué

Fratelli d’Italia (VIII): Iago Falqué

El extremo pontevedrés era una de las grandes promesas del fútbol español hace algunos años. Firmó muy jovencito por la Juventus, luego fue al Tottenham, fue cedido por ambos clubes en innumerables ocasiones y, tras su paso por el Rayo Vallecano y sus grandes temporadas en Italia, podemos decir que ya es una realidad. Estamos viendo al mejor Iago Falqué.

Iago Falqué tuvo un paso importante por el Villarreal B en la temporada 2010-2011, cuando Javi Gracia entrenaba al filial del Submarino Amarillo. Aquel año compartió equipo con jugadores como Diego Mariño, Jaume Costa o Hernán Pérez, y otros nombres como Mubarak Wakaso o Mario Gaspar comenzarían a asomar la cabeza por el filial. Iago fue el pichichi del equipo en la categoría con 11 goles. El año en Segunda no pasó desapercibido, y el Tottenham insistió a la Juventus de Turín en su cesión la temporada 11-12. Ese año fue directamente cedido al Southampton, entonces en la Championship, donde solo disputó un partido. En la 12-13 el Tottenham pagó un millón de euros por su pase definitivo, y allí jugó ocho partidos de Premier League U-21, anotando seis goles y dando cinco asistencias. Su buen rendimiento le valió un testimonial debut en el primer equipo, disputando cinco minutos de un partido. En invierno fue cedido a la UD Almería, logrando el ascenso a Primera División. Pero el auténtico punto de inflexión en su carrera fue la cesión al Rayo Vallecano. Antes de arribar a Vallecas todavía le dio tiempo a sumar a su registro dos goles y tres asistencias en dos partidos que jugó con el Tottenham U-23 en agosto de 2013.

[pullquote]Como a otros jugadores, el paso por el Rayo Vallecano de Paco Jémez supuso un punto de inflexión hacia mejor para Iago Falqué[/pullquote]

En el Rayo Vallecano de Paco Jémez se convirtió en un hombre clave. El jugador, que había mamado el fútbol de la Masía, no tuvo problemas en entender lo que el técnico canario le pedía a nivel asociativo. Partiendo desde la banda izquierda, a pie natural, mezclaba muy bien sus funciones. Por momentos era el encargado de estirar el campo a lo ancho, se abría mucho y encontraba situaciones de uno contra uno ante el lateral rival o buscaba con centros a la cabeza de Joaquín Larrivey; otras veces recibía la visita del punta argentino, que caía a su banda para bajar balones largos de la zaga o el portero y se los cedía de cara al extremo para que gestionara; y otras tantas venía al centro para juntarse con Alberto Bueno, con quien formó una sociedad muy beneficiosa para ambos. En algunos tramos lo vimos en banda derecha también, pero tras el mercado invernal Rubén Rochina se asentó en ese puesto y Jémez encontró continuidad tanto en el juego como en resultados con él en la siniestra.

Como les pasó a otros tras jugar en el Rayo, Iago Falqué pasó a estar en el escaparate internacional. Un club como el Genoa, que en los últimos años está relanzando a muchos extremos con proyección que parecían estancados (el caso de Suso, Niang, Perotti o el propio Falqué) contrató sus servicios, pagando dos millones de euros por su traspaso. Partiendo desde la banda derecha (donde ha asentado su juego en Italia) el español era una fuente de juego, regate y goles. Jugando a pierna cambiada pisaba mucho zona de mediapuntas, donde cargaba el disparo con facilidad y asistía a compañeros con grandes pases y centros. De su relación con el delantero centro nacieron grandes jugadas, ya que todos los de la plantilla eran de perfil físico y con gran juego de espaldas. Iago buscaba al referente, este le devolvía la pelota de cara y Falqué realizaba la acción definitiva. También resolvía situaciones pegado a la cal cuando tocaba ensanchar el campo; jugando clavado a la línea exterior se convirtió en una referencia continua para sus centrocampistas, que le buscaban y él, con su calidad, daría un plus a la jugada. Aunque la movilidad del tridente de arriba, conformado por Perotti y una punta que ocuparon Matri, Borriello, Pavoletti o M’Baye Niang, nos permitía verle también acabar jugadas en izquierda o resolver situaciones en posición de delantero centro, debido a las continuas permutas. 13 goles y 6 asistencias le valieron para que un equipo con mayores aspiraciones y que jugaba Champions League decidiera contratarlo. Iago se mudaría a la capital de Italia a cambio de seis millones de euros.

[pullquote]Iago es un futbolista mejor y de una mayor dimensión tras su periplo en la AS Roma. Jugar en un “grande” a nivel de historia le ha sentado bien[/pullquote]

En la Roma de Rudi García todo parecía marchar sobre ruedas a principio de temporada. La clasificación para la Champions League requería un desembolso económico que, si bien se produjo, dio mayores réditos en el mercado invernal. Para el técnico francés Iago Falqué era un hombre importante. El gallego no fue un elemento que produjera fútbol por sí mismo, ni en la banda izquierda ni como mediapunta. Más bien daba continuidad a lo que otros compañeros producían. No se puede decir que tuviera malas actuaciones, pero de él se esperaba un plus que no supo dar, si bien es cierto que el juego del equipo, por deficitario, no daba pie a que ningún jugador luciera. En enero Luciano Spalletti regresaría a la que fue su casa, y con él vinieron los fichajes de Diego Perotti, su antiguo compañero en el Genoa, y Stephan El Shaarawy. Estos dos se sumaron a Mohamed Salah y los tres formaron el tridente que Spalletti mantendría el resto de la temporada. El argentino ocupó la plaza de falso 9 ya que a Edin Dzeko le costó mucho adaptarse a la Roma, y más aún a un técnico tan particular como el italiano. Falqué se vio relegado al banquillo, y no aportó lo suficiente cuando tuvo minutos. A pesar de todo no se puede calificar su temporada en el equipo como negativa a nivel personal, pues ha mejorado en el juego asociativo y el hecho de formar parte de un equipo grande le ha llevado a otra dimensión futbolística. Iago es un futbolista mejor y más grande tras su periplo en la AS Roma.

Tocaba hacer las maletas de nuevo y volvió Turín, pero a la acera granata. Al fichaje de Falqué se sumarían Joe Hart, Leandro Castán, Luca Rossetini, Mirko Valdifiori o Adem Ljajic como piezas más destacadas, y serían dirigidos junto al resto de la plantilla por Sinisa Mihajlovic. El técnico serbio ha creado un equipo a su imagen y semejanza: asentado en un 1-4-3-3, el Torino es un equipo muy vertical, que gusta de salir en velocidad, renuncia al balón ante los equipos grandes e intenta finalizar por medio de rápidas transiciones. Sin embargo, su propuesta con el esférico es mucho más amplia. En partidos ante iguales o rivales teóricamente inferiores, los granata manejan el peso del partido, y este traje les sienta igual de bien que el anterior. Su centro del campo titular, compuesto por Valdifiori como regista y Baselli y Benassi en los interiores, tiene un trato exquisito de la pelota. Los dos jóvenes volantes italianos, además, tienen mucho vuelo y llegan al área con eficacia, engordando así las cifras de uno de los tres equipos más goleadores del campeonato. Por si esto fuera poco, su conexión con Andrea Belotti permite al Torino pisar línea de fondo con continuidad. Cuando el punta italiano se desmarca a la espalda de la defensa rival, a Iago se le hace muy fácil buscarle en profundidad con pases verticales.

Iago es más versátil de un equipo con gran capacidad de adaptación a cada contexto. Según plantee Mihajlovic un partido de repliegue y contragolpe, una presión adelantada o toque uno de esos días en los que hay que llevar la iniciativa, el rol de Falqué también cambia. Para este análisis hemos consultado mapas de calor, mapas de pases y zonas de influencia favoritas del extremo gallego. Si bien su punto de partida es la banda derecha, a Iago le gusta flotar por todo el ancho del campo. Existe tal disparidad entre las diferentes tablas que nos resulta difícil determinar una dinámica continuada, más allá de su zona de partida (la derecha) y que su porcentaje de acierto en el pase siempre tiende al 90%. Tanto es así que, de igual modo, podemos encontrar partidos en los que Iago no dribla una sola vez, apenas la toca 30 veces (la mayoría en campo propio) y, sin embargo, es decisivo en la victoria con dos goles (3-1 vs Roma), y otros con más de 80 intervenciones, repartidas por todo el largo y ancho del campo, sumando regates, en los que su equipo lleva todo el peso del partido, gana por goleada y él no anota un solo tanto (5-1 vs Cagliari).

La adaptabilidad de Iago Falqué al contexto de partido: organizó por todo el ancho del campo ante el Cagliari (0 goles) y participó menos ante la Roma (2 goles). Destacado en ambos partidos.

Queda claro que Iago Falqué se siente cómodo jugando con libertad y, tras su paso por la Roma, se siente un jugador grande. Se sabe líder en este equipo. También queda claro que es capaz de adaptarse a lo que cada partido exige. Sería lógico pensar que todo esto es una cuestión interna del jugador. más allá de que Mihajlovic pueda ayudarle con mucha información de cada rival procedente de un análisis previo. En el fútbol, un deporte en el que si el rival conoce tus respuestas se suelen cambiar las preguntas, es necesario saber interpretar cada partido desde dentro. En este sentido el crecimiento del español es más que evidente. No se trata únicamente de que sepa detectar constantemente cuáles son el lugar y el momento idóneos para recibir la pelota en la gestión de las posesiones o que casi siempre decida bien el pase, sino que a la hora de finalizar ha aprendido a aislarse de la jugada, permanecer fuera del rango de la defensa rival y atacar el espacio libre en el lado débil para golear. Hasta marcar de cabeza le estamos viendo esta temporada. Su crecimiento también en esta faceta le ha dado una proyección goleadora que, de no estancarse, nos dejaría al Iago más resolutivo de su carrera.

En definitiva, el rendimiento de Iago Falqué está siendo óptimo en uno de los equipos más atractivos de Italia. El chico, a sus 27 años, parece haber alcanzado su madurez como futbolista. Dados los precedentes sería osado decir que este es su techo porque cabe la posibilidad de que, en este o en otro club, incorpore un registro más, desconocido hasta la fecha, y nos sorprenda nuevamente. En cualquier caso, su presente ya es brillante.

Fuente imagen principal: Valerio Pennicino/Getty Images.

Iago Falqué celebra el gol que abría el marcador en el partido de Serie A disputado entre el Torino FC y el AC Chievo Verona en el Estadio Olímpico de Turín el 26 de noviembre de 2016.

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Fratelli d’Italia (VII): Franck Kessié

Fratelli d’Italia (VII): Franck Kessié

Mas allá de la Juventus de Turín con su maravillosa secretaría técnica comandada por Javier Ribalta, la Atalanta Bergamasca Calcio pasa por ser uno de los mejores equipos de Italia en cuanto a captación de talento y desarrollo de jóvenes jugadores. La Ciudad Deportiva de Zingonia es un vivero permanente de formación y calidad.

Sin embargo, La Dea, esta temporada, no sólo está en boca de todos por su excelso centro de formación, sino también por su primer equipo, que se ha colado entre los grandes del país practicando quizás el mejor fútbol de ésta primera mitad del campeonato. Un equipo, como no, plagado de jóvenes talentos salidos de su fútbol base como Mattia Caldara, Roberto Gagliardini, Alberto Grassi y, sobre todo, Franck Kessié.

Kessié “saltó” a la fama en el Mundial sub 17 de 2013 disputado en Emirates Árabes Unidos, y no precisamente por su fútbol. Allí, la Federación de Marruecos denunció a la de Costa de Marfil porque no se creían que un jugador con un aspecto tan fornido y atlético tuviera 17 años. Los marroquíes argumentaron que tenía 22 años en vez de 16, que era lo que ponía su ficha, reconocida por la FIFA. El problema residía en la Federación de Costa de Marfil, que se equivocó y le puso como fecha de nacimiento el 1 de enero de 1991 en lugar del 19 de diciembre de 1996, que era lo correcto.

Este hecho ya revela una de las principales características de Franck Yannick Kessié: su poderío físico, que le permite abarcar muchísimo campo, llegando con facilidad a posiciones de remate, además de ser capaz de recuperar y chocar en el medio campo. Las comparaciones con Yayá Touré, el último gran box to box marfileño son inevitables. El jugador, en sus inicios, actuaba bien de central, o bien de pivote defensivo y, como él mismo dijo, llegó a Italia para perfeccionar su faceta táctica: Vine a Italia para mejora tácticamente, creo que es la mejor Liga del mundo desde el punto de vista táctico. Aquí, un joven aprende más sobre el juego, especialmente desde una perspectiva defensiva”.

Kessié llego a Bérgamo en enero de 2015 para formar parte del equipo primavera. Aunque sólo jugó siete encuentros, su potencial no pasó desapercibido para el club neroazzuro y pagó 300.000 euros al Stella de Costa Marfil por hacerse con sus servicios. El proceso formativo estaba en marcha y, como tantos otros productos de Zingonia, Kessié salió cedido para foguearse y ver su capacidad de adaptación a otros entornos. El destino fue Cesena y la experiencia no pudo ser más provechosa.

En la Emilia-Romagna dio un paso más en su juego. Massimo Drago, técnico del Cesena, vio enseguida que no podía contener el poderío físico del jugador y le soltó las cadenas. Kessié adelantó su posición y fue un ciclón en el centro del campo. Disputó 37 partidos con el equipo bianconero, incluido el playoff de ascenso a Serie A que perdieron ante Spezia Calcio. El equipo no pudo ascender, pero quedaba claro que a Kessié se le quedaba pequeña la Serie B.

Gasperini le encontró el sitio en el medio del campo, con Gagliardini y Freuler cubriéndole las espaldas, y aprovechar así todo su caudal ofensivo El resultado fue inmediato, pues con sus llegadas de segunda linea anotó cuatro tantos en las tres primeras jornadas en Serie A

Retornó a Atalanta el pasado verano y el nuevo técnico el club, Gian Piero Gasperini, dejó claro desde el primer día que el joven centrocampista africano sería una pieza clave en su esquema. Gasperini le encontró el sitio en el medio del campo, con Gagliardini y Freuler cubriéndole las espaldas, y aprovechar así todo su caudal ofensivo El resultado fue inmediato, pues con sus llegadas de segunda linea anotó cuatro tantos en las tres primeras jornadas en Serie A. Paradójicamente, en cuanto el equipo ha mejorado colectivamente, sus cifras realizadoras han bajado, pero su impacto al máximo nivel no ha disminuido y ya está en la agenda de grandes clubes, especialmente la Juventus que parece llevar la delantera en cuanto a su futura contratación.

Con 20 años recién cumplidos, es evidente que le faltan cosas por pulir, sobre todo en cuanto a carácter. Valga como muestra el partido ante el Torino cuando con 1-1 en el marcador, hubo en penalti a favor de Atalanta al filo del final. Alberto Paloschi era el designado por el entrenador para lanzarlo, cuando llegó el costamarfileño y ni corto ni perezoso le arrebató el balón. Transformó la pena máxima, pero a Gasperini se lo llevaban los demonios por haberle desobedecido.

“No debería haber tomado esa decisión. Había una lista designada y debería haber sido Alberto Paloschi o Alejandro Gómez. quien lo tirara. Se metió en algo que no tenía derecho a hacerlo, en el mismo momento en que sus compañeros de equipo le advirtieron de no involucrarse. Esas cosas no están bien, en los grandes equipos no se funciona así. Si quiere convertirse en un gran jugador, debe crecer también en ese sentido” – declaraciones de Gasperini tras el partido ante el Torino

Kessié ya es pieza clave en la selección de Costa de Marfil, con la que debutó en 2014 en un partido de clasificación para la Copa de África. Ha disputado completos los últimos cuatro encuentros del combinado nacional, incluidos los dos últimos de clasificación para el Mundial, anotando ante Malí su primer gol como internacional. Este hecho supondrá un grave problema para Atalanta el próximo mes de enero cuando su perla se marche a Gabón a disputar la Copa de África. Le vendrá bien para seguir formándose y compitiendo bajo presión, pero su equipo le echará de menos.

Fuente imagen principal: Francesco Pecoraro (Getty Images)

Fratelli d’Italia (VI): Radja Nainggolan

Fratelli d’Italia (VI): Radja Nainggolan

A orillas del fervor, a escasos metros del más sincero de los delirios que atrapaba a propios y a extraños -como aquel policía que fue grabado coreando como un hincha más a su equipo-, en pleno auge de una victoria que parecía ya imposible de escapar y bajo la mirada de su eterno rival, Daniele De Rossi lo apretó contra su pecho. Fuerte, presionándolo al escudo. Como si quisiera dejarlo ahí, grabado, junto al estampado de Rómulo y Remo -pues, por todos es sabido, el italiano siempre ha sido más terco que mañoso-. Luciano Spalletti, desde la distancia, aprobó asintiendo; y Francesco Totti, a quien el festejo lo hizo saltar de su aciaga realidad, emitió su veredicto pulgar en alto. El gesto, indiscutible, despertó los vítores de buena parte de un Estadio Olímpico que, como si su escenario volviese a ser de tierra y no de césped, se enmendó a la figura de su gladiador más en forma.

Radja Nainggolan es el hombre de moda en Roma. Ante un paso del tiempo que, jornada tras jornada, acerca a su capitán a colgar su coraza por vez definitiva; el mismo que tampoco pierde de vista al propio De Rossi; y tras la lesión de Alessandro Florenzi, tercer oficial de la plantilla; el futbolista belga se ha adueñado del testigo giallorosso. Pese a contar con ciertos tantos de vital importancia, como el que sentenció el Derby ante la Lazio o con el que se impuso al Milan, por el enfrentamiento directo a regentar la oposición de la Juventus, y situarse a solo dos de su mejor registro profesional (6) que alcanzó en la anterior 2015/16, Radja Nainggolan (1988, Amberes) no destaca precisamente por su acierto de cara a puerta. Tampoco por su solidaridad en el último pase. Ya que lo lógico sería que su nombre no apareciese al finalizar el curso entre los máximos goleadores ni asistentes del cuadro romanista.

Porque el belga es un especialista del todo. Su presencia, tan intimidatoria en lo futbolístico así como en lo estilístico. Fruto de una combinación que se alimenta de manera recíproca. Su mordiente a la hora de presionar al contrario y su técnica, que no le falta, para resolver en los últimos metros del terreno, llevaron a Luciano Spalletti a situarlo a caballo del ataque y el mediocampo. Si a su llegada, con Rudi García todavía en el banquillo romano, protagonizaba un fútbol de mayor recorrido jugando como interior; el paso de Spalletti al nuevo sistema, que libera a una de las patas del trivote cerrando con solo dos hombres en el medio, ha empujado a Nainggolan a jugar unos metros por delante. Sin renunciar a kilómetros ni participación defensiva.

Pues el posicionamiento, no obstante, no lo exime de reforzar el doble pivote cuando la Roma se arma en el repliegue. Sin Miralem Pjanic, la pieza que actuaba como lanzadera del fútbol que más le gustaba (y le gusta) practicar a la Roma: aquel que, en pocos segundos, terminaba con Mohamed Salah corriendo a los espacios, Spalletti ha tenido que reconstruir la conexión. Y entre las muchas partes que ha empleado -Dzeko más móvil, Strootman escoltado o la vertiginosidad de Bruno Peres por el costado-, el belga también ha consolidado el apaño.

Su buen físico, con el que no solo brega en la recuperación, sino que también le permite abarcar extensas parcelas del campo, lo convierten, a día de hoy, en el mejor box-to-box de la Serie A. La robustez del romanista se ostenta en sus piernas, y su estatura, por debajo del uno-ochenta, refuerza su tren inferior. Algo que, sumado a su intensidad -que no violencia-, le permite salir airoso de los continuos contactos en los que se ve envuelto. Pegajoso en la presión, en eso de correr y perseguir al contrario, cayendo numerosas ocasiones en la falta -lo que le llevó a ser uno de los más apercibidos en la Serie A 2015/16 (10 amarillas y una expulsión)- y otras tantas para devolver la posesión a los suyos; su importancia reviste de tales dimensiones que, hasta la fecha, es el futbolista de la Roma con más minutos en lo que va de campaña. A lo que no parece dispuesto, ni él ni el propio técnico, de que se altere ese registro.

Incombustible en su habitual reparto de presionar, perseguir, recuperar, fijar, contragolpear e incorporarse al ataque (donde además posee un buen disparo a media-larga distancia), sin cesar de correr un momento, su garra y empeño han terminado por conquistar al respetable del Olímpico giallorosso. Y tras un arranque de temporada algo titubeante, quizás en lo físico, donde Nainggolan basa buena parte de su éxito futbolístico, el belga ha conseguido enderezar su nivel. Hasta el punto de que, a la fecha, es junto a Dzeko y Salah, máximo goleador y asistente respectivamente, el futbolista más destacado de la 2016/17 para la Roma.

Habitual con el combinado de Bélgica, sus actuaciones tanto a nivel de clubes como de selecciones, no han pasado desapercibidas por numeras entidades que intentaron alejarlo de Roma con abultadas cantidades monetarias. El último y más sonado, fue el Chelsea de Antonio Conte el pasado verano, pero el belga decidió seguir jugando para la Roma. Hijo de padre indonesio y madre belga, Nainggolan ha pasado buena parte de sus 28 años en Italia, desde que llegase con 17 al Piacenza para después emigrar al Cagliari. Ahora, una década después de mudarse de su ciudad natal, y a donde vuelve cada vez que tiene oportunidad, en la capital italiana se siente importante. Un líder carismático, sin la necesidad de abrocharse tal responsabilidad del brazo.

Fuente imagen principal: Dean Mouhtaropoulos (Getty Images)

Fratelli d’Italia (V): Elseid Hysaj

Fratelli d’Italia (V): Elseid Hysaj

Elseid Hysaj no es sólo un futbolista de futuro. A sus 22 años, el lateral derecho del Napoli y de la selección albanesa ya es uno de los mejores defensores de la Serie A, una competición en la que el nivel de los defensores ha sido siempre, y es en la actualidad, muy alto. Hysaj es futbolista de de futuro prometedor y presente revelador, pero el pasado de este joven albanés no deja indiferente a nadie.

Con la caída del comunismo en los regímenes del este de Europa, fueron muchos los habitantes de estos estados que decidieron, o bien se vieron obligados, a buscar suerte en otros países europeos abandonando sus casas y sus familias con el objetivo de hacerlas prosperar.

Este fue el caso de Gzim Hysaj, que a principios de los 90 abandonó Albania como tantos y tantos compatriotas suyos, para establecerse en Italia y tratar desde allí de llevar dinero a su familia que se había quedado en Shkoder. Su familia fue, a pesar de esta difícil situación creciendo y en febrero de 1994, ya con Gzim establecido en la Toscana, nació Elseid Hysaj. 

Bajo la protección de su madre y la añoranza de la figura paternal, el pequeño Elsi fue creciendo y comenzando a dar sus primeros pasos en el mundo del fútbol. El KF Vilaznia Shkoder,  que actualmente juega en la primera división albanesa, vio como daba sus primeros pasos.

Gzim sólo era uno de los miles de albaneses que vivían en Italia, pero estaba seguro de que su hijo, a pesar de su insultante juventud, tenía capacidades para vivir de darle patadas a un balón. En sus viajes de vuelta a casa, en los que cruzaba el Adriático en rutas algo peligrosas, pensaba en la manera de llevar a su familia hasta Italia y de momento, que la carrera futbolística del pequeño Hysaj prosperara era la opción más viable que se le había ocurrido. 

Papá Hysaj trabajó como albañil en una ocasión para Marco Piccioli, el que fuera representante entre otros de Nuno Gomes y que en la actualidad tiene relación contractual con Joao Pedro o Angella. Gzim no desaprovechó la oportunidad para ofrecerle a su hijo asegurándole que tenía un futuro prometedor a pesar de sus 10 años. Y no se equivocaba.

Cuatro años más tarde, Elseid viajó a Italia con su padre para ejercitarse a prueba con varios equipos italianos. Cuentan que la Fiorentina estuvo a punto de hacerse con sus servicios pero detalles burocráticos retrasaron la firma y el Empoli, club toscano al igual que los viola, se adelantó firmando a un lateral que a los 18 años debutó con el primer equipo a las órdenes de Maurizio Sarri aún en la Serie B.

Desde aquel mes de octubre de 2011 en el que Hysaj se estrenó en una convocatoria con el primer equipo, no ha conocido, salvo contadísimas excepciones, otro ocupante del área técnica que no sea Maurizio Sarri. El ahora técnico del Napoli devolvió al equipo toscano a la Serie A con Hysaj como una de las revelaciones de su equipo y consiguió consolidar al club en la máxima categoría del fútbol italiano a pesar de las dudas que había entorno a la calidad y posibles prestaciones de su equipo.

Sin hacer mucho ruido en los rumores de calciomercato pero sí en los mentideros del infracalcio, eran pocos los que se habían dado cuenta de que Hysaj era aún, a pesar del gran nivel que mostraba, una perla por pulir. Sarri, tras abandonar Benítez San Paolo, firmó por el Napoli y se llevó al joven lateral albanés, además de a Mirko Valdifiori, a su nuevo equipo.

Es la pasada temporada, su primera en Nápoles, cuando se produce la explosión de Hysaj. Fijo desde el principio con Sarri en la banda derecha aunque con capacidades para jugar en la izquierda, el joven lateral se amolda a la perfección al club que lucha hasta prácticamente por el final por el Scudetto.

Destacando por su colocación, su anticipación, su velocidad y sus capacidades ofensivas, Hysaj parecía llevar jugando toda la vida en San Paolo y este verano, tras disputar la primera Eurocopa de la historia de su país en Francia, sonó para reforzar a algunos de los clubs más grandes del continente.

Hysaj es sólo uno de los 482.959 ciudadanos regularizados de origen albanés que viven en Italia según los datos ofrecidos por el Servicio Italiano de Estadística. La comunidad albanesa es la segunda más numerosa en cuanto a los no comunitarios se refiere en territorio transalpino, y a pesar de que siempre han tenido cierta presencia en el fútbol italiano, es en los últimos años cuando están ganando más presencia cualitativa que cuantitativa. De los ocho jugadores albaneses que juegan actualmente en la Serie A (Berisha, Strakosha, Memushaj, Veseli, Manaj, Ajeti y Maloku), podríamos decir sin riesgo a equivocarnos que el más destacado es este talentoso lateral que gracias al empeño de su padre, juega en un equipo de Champions League.

Es verdad que la vida te pone a veces grandes oportunidades por delante sin que ni siquiera seas conscientes de que te encuentras ante una de ellas. Que se lo digan a la familia Hysaj que estas opciones de medrar las encontró encarnadas en las personas de Piccioli y Sarri (otro personaje marcado por la inmigración). Hay quien elige exprimir todas esas posibilidades y quien desconfía y las deja pasar. La necesidad y las ganas de triunfar hicieron de Elsi una persona más parecida a ese primer tipo que al segundo. 

Fuente imagen principal: Francesco Pecoraro (Getty Images)